El pasado 10 de noviembre se publico una reseña sobre algunos proyectos que he desarrrollado.
Esta reseña se publicó en la Jornada Morelos en la sección de cultura, escrita por Luis Santiaguillo.
Todo mi trabajo es una hibridación, dice la fotógrafa y artista visual Erika Lujano
CUERNAVACA. Su trabajo creativo se ha desarrollado a partir de la exploración de la identidad personal. Las piezas fotográficas abordan la omisión de la identidad, su transformación y la construcción de la misma desde la historia familiar: Erika Lujano Martínez. En entrevista para La Jornada Morelos la fotógrafa y artista visual, nos habla de sus etapas en los distintos proyectos de búsqueda fotográfica e identidad.
“Tener diferentes imágenes sin relación alguna, pero muchas se hablan entre sí y generan un diálogo, fue un proceso de creación muy intuitivo, muy natural, la idea nace a partir de poder crear una relación mediante la composición visual, y relacionarlo con una deconstrucción para tratar de unificar partes que eran opuestas, desde un mismo espacio y con encuadres distintos poder armar cuerpos completos y sin fundirse para contribuir a un nuevo recuerdo”. Mediante la fotografía y a partir de una cita textual ‘Para que nada nos separe que nada nos una.’ de Pablo Neruda, Lujano nos trasporta a los objetos, espacios, siluetas y momentos que viven para unirse en algún instante por la delicada línea del placer, es el resultado del proyecto titulado “Bipolar”.
Las representaciones que se corresponden, esperan, maduran y salen del hueco mental para encontrarse con la otra parte que termine su enunciado en común, conservando individualidad pero complacientes para construir una versión poética de nuestra realidad.
Animalario: híbridos
al no poder volar
“A partir de la misma naturaleza armar otro ambiente natural, por medio de personas y la cita visual de un animal en especial: el pato. Es relacional el comportamiento humano con el de este animal, concernir la forma en como estos animales crean bandos distintos, la forma en como crían a sus hijos, una semejanza que tiene que ver con un deporte como el futbol, que la mayoría de los machos se van con el macho ganador, como sucede con nosotros los seres humanos, que son como humanos que tratan de tener una metamorfosis pero que se quedan en algo parcial, en un “hibrido” de quedarte a la mitad de no ser una cosa ni otra. El no poder volar es una relación muy ligada a la de estos dos personajes, el cuerpo del ser humano y la cabeza del pato”.
Ser secreto
“Una persona retratada viste ropas especiales, peina lo desaliñado, busca sus mejores ángulos y se prepara para ser fotografiado. Sin embargo, la cámara no miente y a pesar de que los individuos dramatizan muy bien sus sueños la imagen registra miradas, gestos, cuerpos para así llegar a la intimidad.
La protagonista en esta serie es todavía más cautelosa ya que logra bloquear la penetración de la fotografía hacia su intimidad, esta vez no hay miradas ni gestos que eternizar, solo sensaciones, solo evocaciones.
Pero existe en la omisión una sobredosis de libertad y el registro de estos momentos vivénciales son el documento de un deseo cumplido, el deseo de ser secreto, de un anonimato morboso. Se genera un documento que anhela ser visto”
Memorias de una identidad
“En algún momento me cuestione algo medular de la vida, una pregunta clásica llena de ausencias que fueron ocupadas por retratos, registros y memorias”.
¿De dónde vengo?
“Una extensa búsqueda y recopilación me dio la respuesta. Vengo de decenas de rostros atrás, soy lo que ellos fueron y lo más importante; mi historia personal no podría existir sin la historia de todos ellos”.
Encontrar estas imágenes familiares genera una tremenda inquietud por preservarlas, por otorgarles carácter de vigencia, como si al descubrir su existencia esto te obligara a revelarlas, a extraerlas de ese álbum olvidado y volver a armar el rompecabezas de tu propia estirpe. Fotografías que forjan a esta joven artista, Erika Lujano, identidad desde la perspectiva del pasado.
“Memorias de una identidad van en contra de la destrucción del recuerdo personal, del silencio. Es importante generar resistencia al olvido, a esa pequeña vida útil del recuerdo. Las memorias deben repetirse, ser mostradas y admirarlas, sólo en esta pronunciación constante no volverán a caer en aquella desmemoria tan ceniza”.
“Todo mi trabajo es una hibridación”, porque está ligado a los rastros de presencia, espacios que tienen alguna doble relación con autoretratos de doble significado, paisajes que recolectan y construyen recuerdos anónimos, donde el recolectar también es parte de la creación fotográfica”, finalizó.
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